Fondo de emergencia 

 

¿Qué es y para qué sirve?

 

¿Cuántas veces una economía familiar se ha visto en un aprieto por un imprevisto? Un gasto con el que no contabas puede hacer que tu presupuesto se tambalee si  no tienes un fondo de emergencia, una reserva de dinero con la que contar frente a cualquier situación inesperada.

Esta “hucha” permite cubrir esos gastos puntuales que escapan a tu control, como una avería en el coche, la compra de un nuevo frigorífico o un despido repentino.

Concretar la cuantía exacta de un fondo de emergencia es algo muy personal y dependerá en gran medida de tu situación laboral y familiar. Por eso, el fondo debe ajustarse a tu presupuesto, a tus cifras de ingresos y gastos.

 

¿Cómo crear y gestionar tu fondo de emergencia?

 

  • Márcate un objetivo

En primer lugar, calcula cuánto dinero necesitas. Suma tus gastos mensuales, fijos y variables (incluyendo los gastos anuales prorrateados), y multiplica esa cifra por 3 para calcular la cuantía mínima. Por regla general, un fondo de emergencia equivale a los gastos familiares de 3 a 6 meses, aunque debes adaptar la cifra a tu situación particular: no es lo mismo vivir solo que tener una familia con bebés, un abuelo en casa o un hijo estudiando fuera.

Ten en cuenta todos los gastos para no quedarte corto y suma tres meses más por cada persona sin ingresos. Así, la familia podría asumir, en caso necesario, los gastos de hipoteca o alquiler, comida, suministros energéticos, ropa, o colegios durante ese periodo.

El fondo de emergencia debe llegar, como máximo, al equivalente a dos años de gastos. Es innecesario reservar más dinero y podrías rentabilizarlo de otra forma.

 

  • Elige el método de ahorro

La mejor forma de nutrir tu fondo de emergencia es destinar todos los meses el mismo porcentaje de tus ingresos. Puedes empezar aportando un 10 % de tu salario y revisar la cantidad según evolucione tu situación familiar o laboral: un aumento de sueldo, la llegada de un hijo, un cambio en la cuota de alquiler, etc.

Si es posible, inaugura el fondo con el dinero que tengas disponible. Este colchón inicial te animará a seguir ahorrando. Puedes marcarte como objetivo una cifra redonda, por ejemplo 1.000 euros, y mantener la motivación con nuevos retos: llegar a 2.000, 3.000 o 4.000 euros, progresivamente.

 

Más allá de la cantidad, la constancia y el compromiso son fundamentales para conseguir el fondo de emergencia que necesitas.

 

  • Mantén el dinero a salvo de caprichos

Tu fondo de emergencia debería estar en un sitio de acceso rápido y sencillo pero que no esté a tu alcance inmediato y que te permita obtener alguna rentabilidad, como una cuenta de ahorro específica para ello.

No es aconsejable tener el fondo en tu cuenta habitual, ya que podrías verte tentado a utilizarlo: Tampoco es conveniente tenerlo en un depósito a plazo fijo, ya que tendrías una penalización si necesitas sacarlo antes del tiempo pactado.

Lo más importante es mantener el dinero a salvo de gastos innecesarios y caprichos que se aparten del verdadero sentido del fondo de emergencia.

 

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Infografía Fondo de emergencia

 

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