Cómo diferenciar un crédito de un préstamo 

 

El crédito y el préstamo son dos tipos de financiación que pueden utilizarse siempre que exista una necesidad de dinero para acometer un proyecto o la adquisición de un bien. En muchas ocasiones son utilizados como sinónimos, pero conviene tener en cuenta cuáles son las diferencias entre estos dos términos para saber en qué consiste cada uno y cuándo es recomendable pedir uno u otro.

Diferencias entre préstamo y crédito

Un préstamo es la operación por la que se entrega una cantidad fija de dinero al solicitante, quien debe devolverla en determinadas cuotas durante un plazo de tiempo establecido junto a los intereses acordados con la entidad.

Un crédito pone a disposición del usuario una cantidad limitada de dinero, del que el solicitante puede ir disponiendo a medida que le sea necesario. La devolución del dinero prestado puede hacerse por cuotas o de una sola vez. En ambos casos, esta operación conlleva el pago de intereses, como ocurre con el préstamo.

Los encargados de ofrecer estos préstamos y créditos son las entidades bancarias y determinadas entidades financieras autorizadas para ello. En el caso de los préstamos, puede tratarse de préstamos al consumo, préstamos personales, de estudios o préstamos hipotecarios.  

 

Por su parte, los créditos suelen hacerse efectivos a través de tarjetas y líneas de crédito, estas últimas principalmente dirigidas al ámbito empresarial.

 

Cuatro claves que marcan la diferencia

 

Como hemos visto, ambos tipos de financiación comparten la idea de ofrecer una cierta cantidad de dinero que ha de ser devuelta en un plazo determinado y con unos intereses asociados. Sin embargo, hay cuatro clavesque ayudan a entender las diferencias entre crédito y préstamo.

  • Plazo de amortización. Mientras un préstamo puede tener un plazo de devolución de hasta 30 años -como los préstamos hipotecarios-, un crédito suele tener un plazo máximo de devolución de un año y en ocasiones excepcionales hasta 3 años.
  • Intereses.Debido a la rapidez de acceso al dinero y la flexibilidad que implican los créditos, este producto suele conllevar un tipo de interés más altoque el de los préstamos. Además, en un crédito el interés se aplica únicamente sobre la cantidad de dinero utilizada y se genera una comisión por la parte no dispuesta, mientras que, en el caso del préstamo los intereses se calculan sobre el total del dinero prestado.
  • Importe disponible y finalidad de la financiación. Los préstamos están recomendados para la adquisición de activos de alto valor o bienes inmuebles, como una casa o un coche, en los que se requiere disponer de una gran cantidad de dinero y, por tanto, la devolución se prolongará durante un amplio periodo de tiempo.. Por su parte, los créditos están dirigidos a necesidades puntuales de dinero y permiten hacer frente a una situación de falta de liquidez, como puede ser el pago de facturas o la compra de materiales en el caso de una empresa.
  • Condiciones de renovación. El amplio plazo de devolución de los préstamos no suele permitir que sean renovados hasta que se liquide la deuda. Además, por lo general los préstamos permiten la amortización anticipada, aunque en ocasiones ello conlleva un interés adicional. Por el contrario, una línea de crédito permite su renovación, en la medida en que se devuelve la cantidad adeudada en el plazo pactado.

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Diferencias entre una tarjeta de débito y una tarjeta de crédito

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