Algunas claves sobre el calendario del contribuyente

 

Los impuestos que se pagan en España responden a la propia organización de las administraciones públicas. Por eso distinguimos entre tres categorías: estatales, autonómicos y municipales. 

 

La otra gran distinción se puede hacer en relación a los tributos que tienen que pagar las personas físicas (como el IRPF) y los que afectan sólo a las empresas (como el Impuesto de Sociedades).

 

Además, periódicamente hay novedades que afectan al pago de impuestos, por lo que resulta imprescindible conocer estos cambios para evitar sorpresas.

 

Por estas características resulta a veces complicado seguir el día a día fiscal. ¿Cuándo se hace la declaración de la renta? ¿Cuándo se paga el IBI? ¿Y el impuesto de circulación? ¿Cuántas declaraciones del IVA tiene que hacer una pequeña empresa al cabo del año? Sin pretender ser exhaustivos, repasaremos algunos de estos impuestos.

 

 

Impuestos estatales

 

El  calendario del contribuyente es la planificación anual que la Agencia Tributaria pone a disposición de los ciudadanos para que conozcan las fechas en las deben pagar sus impuestos. Este calendario incluye tanto los impuestos que deben abonar las personas físicas como las empresas.

 

El calendario, que se puede consultar en la página web de Hacienda, muestra recuadradas en rojo las fechas límite para el pago de cada impuesto, e incluye además una breve explicación de cada uno de ellos e información sobre la documentación que se debe presentar para efectuar el pago o solicitar el adeudo.

 

  •  El Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) es una de las principales bases del sistema tributario español. Y una obligación para todos los contribuyentes. Tiene como finalidad sostener los gastos públicos del Estado. La campaña de la renta se extiende desde abril hasta finales de junio y se puede tramitar de forma telemática o presencial. Grava la renta, es decir, los rendimientos del trabajo (sueldo, ingresos en el caso de los autónomos, o rentas procedentes del cobro de pensiones), los rendimientos del capital (intereses de cuentas y depósitos, dividendos), los rendimientos de actividades económicas, las Ganancias y pérdidas patrimoniales (Venta de inmuebles, acciones y fondos de inversión) y otras imputaciones de renta que se establezcan por Ley.
  • El Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), se paga en cada compra de bienes y servicios que hacen los consumidores. Después las empresas y autónomos que lo hayan recaudado al cliente final tienen que remitírselo (deduciéndose el IVA que hayan tenido que soportar por su actividad) a la Agencia Tributaria. Generalmente se realiza mediante declaraciones trimestrales y el correspondiente resumen anual.

 

Impuestos autonómicos

 

El IRPF tiene una parte autonómica, así que las respectivas comunidades autónomas son las encargadas de recaudar esa parte. Pero hay muchos otros impuestos autonómicos  (más de 70 en todo el territorio español), relativos a la conservación del medio ambiente, el mantenimiento de viviendas vacías o la estancia en establecimientos turísticos.

 

El impuesto de sucesiones y donaciones  (cuando se recibe una herencia o una donación monetaria o de bienes), y el de transmisiones patrimoniales son dos de los más habituales entre los autonómicos, pero no son periódicos sino vinculados a alguna circunstancia, como una herencia o una compraventa inmobiliaria. Otros impuestos autonómicos, como los relacionados con la protección civil, la gestión del agua o el medio ambiente; en las comunidades en las que se aplican, suelen tener periodicidad anual. Es fundamental conocer el calendario del contribuyente en la comunidad de residencia.

 

 

Impuestos municipales

 

El Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) conocido como “contribución” y el Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM) conocido como “impuesto de circulación” son los más habituales entre los que gestionan los ayuntamientos.

 

El IBI puede llegar a suponer el 50 % de lo recaudado en determinados municipios. Se trata de un impuesto que grava la propiedad de un inmueble (un piso, un chalé, una oficina...), cuya cuota se establece a partir del valor catastral del inmueble y cuyo pago se realiza en una única cuota anual, o de forma fraccionada si así lo permite el ayuntamiento. Lo habitual es domiciliar los recibos, lo que automatiza su pago año tras año.

 

El Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica grava la propiedad de los vehículos matriculados. Es el conocido impuesto de circulación, su importe es mucho más reducido que el del IBI y suele pagarse en una única cuota anual.

 

 

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